La Oralidad en el Proceso Civil.

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En Costa Rica en los últimos años se ha dado un giro hacia la oralidad en diferentes materias, podemos citar penal, administrativo, laboral y otras.

Les adjunto un articulo Publicado en el Periódico La Nacion, en donde se habla de la oralidad en materia del Derecho del  Trabajo.

¿Qué opinan ustedes de introducir la oralidad en los procesos civiles tales como procesos ordinarios, abreviados, desahucios, y otros? ¿Qué ventajas y que posibles desventajas traería dicho cambio?

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Comentarios

Analizando el caso planteado y la propuesta de la aplicación de la oralidad en materia civil, considero que es un mecanismo efectivo para la agilidad de los procesos de llevarlos de una manera mas expedita como lo desea la mayoría de las personas (y abogados) cuando se presenta en estos casos, y no tener que esperar años de años para resolver un problema que por la lentitud existente en los juzgados a causa de la sobre “población” de expedientes y procesos existentes.

Lo cierto es que como ha quedado demostrado en la implementación de la oralidad en los procesos administrativos, el cambio drástico de lo escrito a lo oral para muchos abogados ha sido muy difícil, primero porque se han acostumbrado a manejar los procesos de manera escrita y no han fortalecido sus destrezas orales, lo que les ha perjudicado en el manejo de los procesos.

Ahora, en procesos pequeños o de menor cuantía, que sean sencillos en términos procesales (abreviado-sumario), la aplicación de la oralidad les daría esa caracterización de expeditos y conforme a derecho, tomemos como ejemplo un interdicto, el mismo se realiza prácticamente de manera oral y su resolución no dura mas de tres meses, podemos imaginar entonces cual es el tiempo mínimo con el que duraría si fuera cien por ciento oral, y así podemos seguir, como los desahucios, pruebas anticipadas, etc.

Por otro lado, el cambio procesal es tal que no se puede indicar que mañana se realizara el cambio a un sistema oral cuando el proceso en si no ha sido creado para esa manera, si se analiza el proceso oral, claramente dependiendo del mismo, el cambio a la oralidad botaría lo que hoy conocemos, tomemos como ejemplo un proceso ordinario, el mismo por su naturaleza es un proceso tedioso y complicado, si bien la oralidad ayudaría a la rápida solución del mismo, lo cierto es que se debe modificar el proceso en el código procesal civil (como sucedió con el código contencioso-administrativo), y para eso se necesita tiempo para establecerlo completamente y que funcione de manera efectiva, no vaya a ser que suceda lo mismo que los Juzgado Especializados, en donde se implemento la oralidad y digitalización y los mismos jueces no estaban capacitados para realizar un proceso de dicha manera.

Ahora bien, lo concreto de mi participación es que la oralidad tiene un fin importante en la celeridad de los procesos, pero es necesario una correcta capacitación, tanto a nivel de Poder Judicial como a nivel privado en abogados litigantes; además no solo de acelerar el proceso, evita todas aquellas practicas “tortugistas” que realizan algunos abogados para hacer mas lento el proceso a su conveniencia, por lo que si considero que es una respuesta rápida y correcta a la resolución de los conflictos.

Además si analizamos el origen del Derecho en el Derecho Romano, ha sido la oralidad la que siempre se ha implementado y ha actuado correctamente, pero la cual con el origen de la escritura se substituyo para poder dejar respaldo de lo argumentado, pero con la tecnología a nuestro favor, volvemos nuevamente a esos orígenes de oralidad, claro esta se necesita capacitación para aquellos ceñidos con el proceso escrito, lo cual considero es una ventaja para nosotros los abogados de la nueva generación, ya que nos han enseñado y hemos practicado ha llevar ambos tipos de procesos (oral y escrito) lo cual es una ventaja frente los demás colegas.

 

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Estimada Compañera:

Concuerdo con su ponencia. En efecto al implementacion de un proceso oral no puede encuadrarse perfectamente en un sistema legal que lo concibe como uno escrito. En este sentido resulta indispensable la creación de un nuevo Código Procesal Civil que admita tales cambios y que ajuste lo necesario dentro del marco de la legalidad.

 

Muchas Gracias!

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Compañera estoy de acuerdo con usted en cuanto a que se debe variar el Código Procesal Civil, sin embargo entiendo que lastimosamente el proyecto de un Código General que se presentó a la Asamblea Legislativa y que incorporaba totalmente la oralidad, termino siendo alrededor de 17 artículos solamente y distribuidos talvez no de la mejor manera.

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Bueno, como sabemos con la "nueva" ley de cobro judicial que se dice que es un extracto "mal adaptado según algunos, de el proyecto del nuevo Código Procesal, se procuró implentar  mucho más la oralidad en los procesos sobre los que versa ese cuerpo legal. Entonces si para muestra tenemos (o teníamos tomando en cuenta su aporte acerca de la "amplitud" del nuevo Código) un botón, parecía que si se confirmaba la premisa que usted, Francinie y Fabiola exponían acerca de la necesidad de una nueva regulación a nivel legal para la aplicación de la oralidad con el fin de no exceder las facultades que otorga la ley y no faltar al principio de legalidad y demás principios que nutren la legislación civil.

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Concuerdo con su comentario. En Costa Rica el problema es que casi siempre se copian figuras de otros países, pero la copia es parcial y muchas veces no se adapta a la realidad en que se va aplicar la reforma.

Por lo anterior, al querer aplicar una reforma parcial los resultados no son óptimos.

Así si actualmente se quiere introducir la reforma de la oralidad, dicha reforma debe ser aplicada en general y con la adaptaciones necesarias al nuestro sistema jurídica.  

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Me parece muy importante el tema de la capacitación, esto toda vez que resulta indispensable que quienes van a a encargarse de llevar procesos orales estén debidamente educados y cuenten con los conocimientos y capacidades necesarios para lograr un adecuado uso de este sistema, siempre en aras de resguardar los derechos de las partes y respetar el ordenamiento jurídico y el debido proceso.

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Excelente su comentario.

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En materia jurídica, en el contexto latinoamericano actual, la oralidad es la utilización de la palabra y la presencia física de la partes como fuente principal de comunicación durante las etapas del proceso. Especialmente durante la etapa de juicio. Dicho de otro modo, es dar predominio a la palabra hablada sobre la escrita, como hemos venido haciendo en nuestros sistemas judiciales.

Dentro de las ventajas reconocidas a la oralidad podemos mencionar:

Menor formalidad, mayor rapidez, el proceso es más sencillo, aumenta la publicidad del proceso, al concentrarse las actuaciones se reducen las notificaciones, citaciones y otras diligencias, permite una relación más directa del tribunal y las partes, lo que conduce a profundizar en cualquier aspecto que suscite duda.

El juez se convierte en un verdadero protagonista dentro del proceso, se convierte en juez  director del mismo. Mediante el principio de inmediación en la práctica de pruebas le permite al juez captar con facilidad a quien le asiste la razón en el debate. En la oralidad se suprimen incidentes (que se resuelven, en su mayoría, en una misma audiencia), hay menos recursos, se logran mucho más acuerdos y transacciones que eliminan procedimientos.

La oralidad no es extraña a la legislación costarricense. En ello se ha experimentado en materias como la civil, la penal, contencioso administrativo y laboral como lo vimos en la noticia. Sin embargo considero que el proceso oral requiere de jueces y abogados de gran capacidad mental, experiencia y preparación jurídica, lo cual se sabe en la practica no es así ya que muchos abogados se niegan a realizar este cambio por la poca preparación que han tenido al respecto, la oralidad en los procesos no tiene porque necesariamente excluir del todo a la escritura, sobre todo si se toma en cuenta la complejidad y el tipo se proceso que se vaya a debatir, por consiguiente, de la escritura se debería tomar solamente los principios o ventajas más importantes que de ella se deriven, tal es el caso de la demanda y la contestación como preparación previa al juicio oral, ya que el juez debe tener clara la panorámica del litigio lo cual de no ser así demoraría el juicio y podría llevar al juez a confusión, incluso sirve para que los litigantes vayan bien preparados y respaldados al juicio oral.

Este tema se discute ampliamente no sólo en nuestro país sino en otros, en los cuales ha predominado también  la escritura en materia civil ya que es difícil desprenderse tal como lo dijo la compañera de un sistema que ha predominado y para el cual hay que invertir muchos recursos económicos y humanos para que siga sobre la marcha, como ya lo ha empezado a hacer.

 

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Estimada Compañera:

Concuerdo con su ponencia! en efecto no se trata unicamente de un cambio de disposiciones legales, sino que se necesita tambien la consciente formación de los profesionales en Derecho (y entiendase por estos a todos aquellos que interactuan en los procesos judiciales: jueces, abogados...asistentes judiciales, auxiliares). Lo anterior porque una incorrecta aplicacion del sistema podria conllevar a una cantidad muy grande de transgresiones a los derechos fundamentales que tanto hemos procurado proteger convirtiendo el "avance" por la aplicacion de los procesos orales en un "retroceso" del cual podriamos arrepentirnos en gran medida.

 

Muchas Gracias!

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En cuanto a la necesidad de que la escritura prevalezca en algunas de las etapas procesales, yo considero que es primordial que las sentencias se mantengan de forma escrita a fin de garantizar una fundamentacion mas adecuada y amplia, no solo para garantizar este derecho a las partes sino tambien para contar con la importante fuente que es a nivel juridico los fallos dictados por un tribunal.

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Interesante su propuesta, sin embargo, en muchos sistemas en donde opera la oralidad, se ha introducido también la sentencia oral con el fin de agilizar los procedimientos.

 

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La Oralidad en los Procesos civiles es un tema de actualidad para los estudiantes y profesionales en Derecho. La cuestion radica en si resulta provechosa o no la implementación de este sistema para el Derecho en esta época. Para encontrar respuesta a lo anterior debemos caer en cuentas de la realidad en la que vivimos y esta nos recuerda que los Tribunales de Justicia no dan a basto con los procesos judiciales que en ellos se tramitan, transgrediendo derechos fundamentales tales como el derecho a una justicia pronta y cumplida, entre otros.

A raiz de lo anterior y en busca de garantizar el mejor desarrollo de los procesos judiciales se ha implementado la oralidad en el proceso penal. Ha resultado que si bien es cierto los procesos encuentran mayor celeridad, concentración, inmediatez y economía, además de representarse amigables con el ambiente debido a la considerable reducción de papel que implica dejar de lado el proceso escrito, (todos principios rectores del Derecho en general) lo cierto es que el proceso oral deja de lado algunas formalidades que, a mi criterio resultan indispensables tanto como el dictado de una sentencia debidamente fundamentada, coherente, donde el juzgador hubiese podido plasmar sin mayores presiones un razonamiento jurídico seguro.

 

En este marco, considero que los procesos orales conllevan muchisimas ventajas, incluso facilitando la comprensión del proceso para todas las personas que incurren en ellos, sin embargo, debe ser aplicado razonablemente, es decir, unicamente en aquellas etapas procesales en las que no se comprometan garantías fundamentales de las personas y que se encuentran mejor resguardadas por el proceso escrito.

 

Ahora bien, en los procesos civiles resulta de especial interes la implementacion de la oralidad puesto que como ya fue mencionado se acelerarian los procesos ayudando a conseguir el ideal de una justicia pronta y cumplida, asi como de permiir que los procesos sean concentrados y por otro lado reforzando principios como los de inmediatez, economía procesal entre otros. Considero que aplicando lo antes expresado, seria de gran provecho que la oralidad fuera utilizada en el juicio asi como en las etapas previas a esta dejando la sentencia para ser emitida posteriormente, por escrito, lo anterior para garantizar, como igualmente mencione, un razonamiento juridico suficiente y seguro, ya que muchos factores externos pueden influir en la decisión que tome el juez en el calor de una discusión, sin embargo, en su oficina, con la tranquilidad del ambiente y con el acceso a la información que considere necesaria será capaz de armar un criterio conforme a Derecho porque, de qué nos serviría la resolución rápida de un proceso si no encuentra asidero en el Derecho, si no cumple con los requisitos legales y si nos llevamos el mismo tiempo en apelaciones ya no por meras formalidades sino tambien por cuestiones de fondo que resultaron mal apreciadas. Es algo para pensar, sabiendo que debemos sopesar la cantidad y la calidad para saber que deseamos de nuestros procesos judiciales

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Considero que en las participaciones que se han realizado, se llega a un comun acuerdo de que la oralidad conlleva muchas ventajas en materia de celeridad, inmediatez, concentracion, economia procesal e incluso es eco-amigable ya que los recursos materiales (papel, tinta, etc.) son utilizados al minimo lo que en la sociedad actual es un plus. 

Ahora bien y como lo rescato de tu participación, no se puede utilizar la oralidad de manera liberal, sino que debe ser aplicado razonablemente, en etapas procesales necesarias y útiles para su aplicación para que efectivamente pueda utilizarse la oralidad, como lo mencione en mi participación, un proceso ordinario por su complejidad no puede ser un proceso totalmente oral, como en cambio un proceso mas simple como un interdicto o un desahucio si puedan serlo, por lo que son muchas situaciones en donde se puede implementar la oralidad, pero debe manejarse adecuadamente. 

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La oralidad como sistema dentro de los procesos judiciales se ha convertido en un tema novedoso y de interés dentro del ambiente judicial. Tal y como podemos ver desde la noticia este sistema ha estado teniendo mayor cabido en los distintos despachos del Poder Judicial, no obstante a pesar de las virtudes que muchos señalan como podrían ser la celeridad, el uso de sistemas tecnológicos como equipos de grabación que facilitan la labor,  inmediatez, entre otros, no podemos afirmar que este sistema venga a ser el ideal para su aplicación.

Efectivamente se puede considerar que la oralidad contribuye a la inmediación y concentración en el proceso, fomentando la eficiencia y la eficacia de la Administración de Justicia, pues se caracteriza por ser una estructura procesal ágil y segura. De manera personal considero que este sistema puede aplicarse de forma conjunta con el escrito toda vez que existen momentos procesales en los que la escritura se vuelve indispensable.

Por ejemplo no existiría problema en que las diligencias de práctica de prueba se realicen de manera oral, no obstante  a la hora de que el juez va a dictar sentencia, no puede fundamentar de la misma manera que lo haría de forma escrita, ni cuenta con las mismas fuentes doctrinales, jurisprudenciales y legales que le permitan fundamentar de manera más adecuada su resolución.

Por otro lado, dejando de lado los aspectos procesales también se debe tomar en cuenta que para lograr la implementación de la oralidad resultaría indispensable incorporar equipo tecnológico a las salas de juicio así como mayor cantidad de las mismas.

En síntesis la aplicación del proceso oral podría traer beneficios en cuanto a la agilidad y rapidez dentro de los procesos, no obstante esto requiere capacitación en este sentido para todas las partes del proceso, a fin de resguardar los derechos y garantías de las partes y velar por una adecuada administración de justicia, así como inversión económica para los recursos necesarios.

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El principio  de la oralidad en el sistema judicial ha resultado de agilidad  en los procesos y para liberar el tránsito de procesos acumulados.  Ha sido un tema novedoso en el sistema de administración judicial y podría verse como un intento  a la respuesta de justicia pronta y cumplida.

Dentro de las ventajas de la implementación del principio de oralidad a los procesos civiles,  está el principio de inmediación, pues se encuentran las partes presentes, todos en un mismo acto procesal para llegar  a la verdad materia, se eliminarían otros actos procesales como las notificaciones, puesto que estarían todas las partes presentes. Otra ventaja sería el principio de publicidad dado que las audiencias son abiertas al público (con algunas excepciones),  otro aspecto es la aportación de la prueba porque están todas las partes. El papel del juez es de mucha importancia ya que estando las partes presentes puede dirigir e impulsar el proceso y evitar distracciones del sistema procesal. En fin podría buscarse un proceso más rápido y económico.

Desventajas: considero que la falta de recursos es una desventaja porque se necesitan una mayor cantidad de jueces  y personal, además de una capacitación al sistema de justicia del país.  Otro aspecto importante es que se debe dotar de equipo adecuado para poder llevar a cabo las audiencias y por ejemplo para realizar las grabaciones. Por otra parte deben adaptarse a nivel de legislación  para poder implementar el principio de oralidad.

 

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Oky usted anota un aspecto importantísimo dentro de las desventajas que menciona y es acerca de la enorme capacitación que requeriría la transición, lo cual nos lleva a su siguiente aporte en cuanto a los recursos del país para llevarlo a cabo. Es decir ¿está el sistema judicial de Costa Rica preparado para armarse del equipo físico y personal necesario para hacer la transición hacia la oralidad de materia civil? Lo anterior tomando en cuenta que son decádas de que el sistema escrito ha imperado en los procesos que se generan dentro de esta rama del Derecho. Alguna vez escuché que toda modificación que sufriera el sistema judicial debía, como condición sine qua non generar únicamente ventajas a los procesos porque de lo contrario, no es viable que se pongan en la balanza los derechos fundamentales de acceso a la justicial y del debido proceso de las personas.

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Compañeras:

Ustedes mencionan los dos temas que considero fundamentles en torno al cambio de un proceso a otro:

Por un lado, la capacitación, que, considero, mucho tiene que ver con la adaptación; es decir, que una cosa nos lleva a la otra. Yo sostengo que la adaptación es una condición necesaria en el ser humano y más especificamente en cualquier profesional.  Todos en algún momento tenemos que cambiar paradigmas y  la forma como hemos venido haciendo las cosas.   En este sentido,  la tegnología se ha constituido en un elemento motor de cambio.

Por el otro, los recursos materiales, cuyo aprovisionamiento estará sujeto a un regimen administrativo, el cual presupone limitación y un trámite sujeto a  procedimientos poco agiles.

En ambos supuestos, veo limitaciones al desarrollo eficiente del proceso, que solo se logrará superar si  hay voluntad de hacerlo, es decir:  actitud positiva y empeño por un lado, voluntad política por el otro.

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Compañera:

Muy acertada la forma en que aborda el tema.  Yo también veo en la oralidad de los procesos civiles tanto ventajas como desventajas:

Las primeras van  desde la celeridad que aporta a los procesos, hasta la humanización de los mismos, pues permite un acercamiento directo entre las partes y los jueces. 

Respecto a las segundas, se ha hablado desde la necesidad de capacitación que tienen los abogados y demás intervinientes, hasta la posibilidad de que queden por fuera aspectos fundamentales en los procesos, que motiven fallos equívocos.

En suma, como en todo cambio, siempre encontraremos quienes están a favor  así como sus detractores. En lo particular, yo adopto una posición intermedia y me inclino por un proceso mixto en el cual se procure un equilibrio entre la agilidad y el fin último que es la justicia.

Creo que el problema real del asunto está en quienes no tengan voluntad y actitud para enfrentarlo.

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Cuando hablamos de oralidad en los procesos civiles es evidente que existen posiciones encontradas. A quienes tienen conocimiento de la dinámica de estos procesos, cual sea su objeto, se les puede presentar como un reto cansado, inmanejable y absurdo tratar de incorporar la oralidad en procesos que ha sido escritos y que dicha característica parece estar merecida por la naturaleza ellos mismos o, por otra parte podrían considerar la oralidad como la panacea de todos los males que padece la estructura del proceso civil, que en resumidas cuentas podría decirse que se expresan en la carencia de celeridad que los caracteriza. Sin embargo, al respecto podrían anotarse tantos “pro” como “contras”, toda vez que como indique los argumentos que respaldan ambas posturas son diversos y numerosos. En este sentido, personalmente encuentro difícil una transición rápida que logre entrar al sistema como una ventaja relevante en los procesos. Es todo un proceso que requiere aculturación de los funcionarios judiciales y de quienes asesoran a los clientes /usuarios al respecto. He visto que a nivel judicial a veces no es fácil que se asimilen cambios que requieran prescindir del papel o de las formalidades que han sido el pilar del Derecho Civil por décadas, como por ejemplo, el hecho de que ya no hubiera que incorporar las actas de notificación por fax (lo cual era un gasto de papel increíble con un fin poco útil) es aún resentido por muchos funcionarios o abogados que siguen considerándolo trascendental al igual que aportar el original de algún fax que usted envíe dentro del tercer día porque si no se tiene  como no presentado cuando ya no es así y basta solo con el fax.  No podría decir que es la cura de los padecimientos de poca celeridad en materia civil ni tampoco que sería lo peor que podría experimentar el proceso, no obstante afirmo que la transición que les comentaba, será incomodada y además para bien o para mal los cambios serán tangenciales, representen estos avances  o retrocesos en la dinámica del proceso.

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A mi parecer, el cambio a la oralidad crea una agilidad y veracidad procesal en ciertas formas, ya que se concluyen los juicios de una manera más expedita y no crea ese desconcierto de acudir a la justicia para resolver sus problemas.  La oralidad trae consigo muchas cosas adicionales que hay que fortalecer e invertir, como por ejemplo en materia de capacitaciones tanto para jueces como para sus auxiliares, el implemento de la oralidad en la abogacía, ya como medio para sustentar sus ponencias; y por último el cuadro de la infraestructura, o sea, la oralidad genera un cambio muy grande a nivel general en nuestro sistema antiguo jurídico. Ahora bien, este cambio no debe de darse de la noche a la mañana, como hemos venido viendo es un cambio progresivo, en el cual se han generado muchas opiniones en su proceso, la gran mayoría de opiniones positivas al respecto. Cada día se ven más cambios en el proceder jurídico nacional y esto se construye por medio de las diversas opiniones, lo cual genera una mejor solución a los posibles conflictos dentro del proceder jurídico. En el proceso de implantación de la oralidad, los errores que se hayan cometido anteriormente se pueden ir subsanando y generando nuevas vías para que no vuelvan a ocurrir, de eso se trata el cambio y considero que, a eso, es a lo que se debe llegar, un mejor desarrollo de los procesos jurídicos en nuestro país.

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Mucho se ha discutido en torno a las ventajas y desventajas de la Oralidad en los diferentes procesos judiciales.  En lo positivo, se ha mencionado desde la celeridad que aporta a los procesos, hasta la humanización de los mismos, pues permite un acercamiento directo entre las partes y los jueces.  En lo negativo, se ha hablado desde la necesidad de capacitación que tienen los abogados y demás intervinientes, hasta la posibilidad de que queden por fuera aspectos fundamentales en los procesos, que motiven fallos equívocos.

Sin embargo, a mi juicio, y dado que la realidad conduce hacia la implementación de los procesos orales, es más importante ahora enfocarse en la necesidad de que exista voluntad, tanto política como ciudadana, de adaptarse al nuevo sistema.

Me explico: en un nivel político, es necesario que exista voluntad para que se facilite la utilización de todos los recursos tecnológicos necesarios, dejando atrás los procedimientos y las trabas propias de la burocracia. En el ámbito ciudadano, en el que incluyo también a los profesionales en derecho, urge la voluntad de adaptarse al cambio, de permitir el avance, y de asumir el reto.

De hecho, analizándolo más específicamente, creo que no es del todo cierto que se vaya a menoscabar la justicia, pues igual existe en los procesos orales la posibilidad de imponer diversos recursos.  Es cierto que hará falta capacitación, pero, me cuestiono si no es la capacitación una necesidad inherente a los seres humanos. Me pregunto si no es necesario que los abogados se capaciten en redacción y ortografía para lograr mejores escritos legales, claros, concisos, ordenados... Me pregunto si no se requiere capacitación constante en el uso de tecnologías de información y comunicación. Más aún, no ha sido el ser humano siempre capaz de evolucionar.  ¿No será más bien que parte fundamental de un sistema al que se ha criticado por anquilosado sean los mismos individuos que lo conforman, que están doblemente anquilosados en prácticas obsoletas?

Es cierto también que hará falta un mayor uso de tecnología, pero el reto será para el Estado, que deberá proveer de lo necesario, en aras de una aplicación de justicia más pronta para los administrados.

En resumen: la oralidad es un cambio del que se ha demostrado hay mayores ventajas que desventajas, y las desventajas que exista pueden sortearse con voluntad tanto política como personal, siempre en función de lograr un bien mayor, como es la aplicación pronta y cumplida de la justicia.

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La introducción de la oralidad a nuestro sistema judicial, hasta el momento ha dado pruebas de que en realidad el proceso puede ser más celere.

Esto a la vez, hace que los abogados vayan mejor preparados al juicio, que utilicen la lógica jurídica y puedan ser espontáneos.

Lo que le veo de desventaja es que muchas veces y a manera personal, he llegado a algún juzgado en busca de un expediente y el sistema se ha caído, pero gracias unos libros de Actas que los funcionarios llevan, se puede encontrar el expediente, no tan rápido, pero da una solución mientras el sistema de cómputo se repara.

Es por ello, que me parece que si deberían de tener back ups de por lo menos en donde estan ubicados los expedientes para que las partes del proceso puedan acceder al expediente, sin tener que esperar a que el Sistema se active.

 

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